Foto de la Exposición Mareoceanum
Foto de la Exposición Mareoceanum de otro ángulo
Foto de la obra Cortes Ideales
Foto completa de la obra Cortes Ideales

MAROCEANUM es una lectura desde el arte contemporáneo de las estrategias que el ser humano ha utilizado a lo largo de la historia para tratar de conocer su entorno físico a través de mapas y modelos. Su origen se detecta ya en el arte rupestre, donde a través de una serie de marcas abstractas se establecían los principios de límites y fronteras, centros y márgenes.

El impulso cartográfico es un instinto tan humano como animal, que ayuda a desplazarse de un lugar a otro, y sin el cual los seres se encontrarían perdidos en su relación con el mundo físico. En el caso de los humanos esta “cartografía cognitiva” es un dispositivo mental por el que los individuos adquieren, ordenan y recuerdan información sobre su entorno espacial. A veces este conjunto de datos deriva finalmente en una cartografía física o modelo espacial permanente, que se reproduce mediante diferentes métodos gráficos para ser trasladado a terceros.

El primer mapa del mundo que abarca toda la Tierra sobre un plano y a vista de pájaro se atribuye a los babilonios, constituye un temprano ejemplo del intento humano de imponer alguna clase de orden y estructura en el vasto espacio terrestre que incluye una descripción simbólica y mítica de los orígenes del mundo. No olvidemos que la idea de “mundo” es un constructo social que alude al espacio físico y también a la serie de ideas y creencias que constituyen la “visión del mundo” de una cultura.

Los problemas que se encuentra el cartógrafo en la creación un mapa del mundo son variados porque son numerosos los ámbitos de conocimiento implicados. Hay que dominar y poner en común disciplinas como la geometría, las matemáticas, la física, la geopolítica y la religión para superar dificultades.

Problematicas como abarcar el planeta en toda su escala; elegir una perspectiva concreta y una orientación específica, o transmutar una esfera sobre un plano. Pensemos que un mapa no solo representa el mundo sino que lo produce, sitúa y dirige nuestro ojo respecto a la historia que quiere ser contada. Porque no hay razones convincentes para colocar el norte como dirección primaria, tampoco la partición política y horaria de la tierra responde a una lógica más allá del puro interés económico, por no hablar de que es imposible proyectar de forma exacta una esfera sobre un plano sin priorizar unos datos sobre otros.

En esta muestra se cuestionan los presupuestos intelectuales sobre los que se asienta toda creación cartográfica, partimos de un ejemplo cercano vinculado a estas tierras de El Puerto de Santa María como es el mapa realizado por Juan de la Cosa en el año 1500, considerado como el primero en incluir el continente americano. Debemos tener presente que la cartografía es una ciencia que está muy lejos de ser objetiva, que se encarga en última instancia de proporcionar visiones concretas del mundo a las diferentes culturas y en momentos históricos determinados, permitiéndoles situarse en el centro de sus representaciones.

Basta con analizar la actual cartografía online para comprobar que el impulso humano de localizarse a si mismo sobre el territorio no ha cambiado en milenios, y que la supuesta democratización de la mirada ofrecida por Google Earth al permitir que el observador cree sus propios mapas, no deja de ser un subterfugio más de las grandes compañías para transmitir ideología e información sesgada.

Mareoceanum

Juan de la cosa, 2019.

Papel trenzado. 130X70cm.

El de Juan de la Cosa es el mapa más antiguo conservado en el que aparece el continente americano. Fue realizado en el año 1500 en El Puerto de Santa María tras el viaje de Colón y es clave para entender la organización de nuestros actuales mapas mundi. En este caso se ha trenzado el citado mapa con uno contemporáneo para evidenciar las semejanzas, y también las diferencias.

Foto de la Exposición Mareoceanum
Foto de la Exposición Mareoceanum de otro ángulo

Constelación satelital, 2014. Monotipo y gofrado sobre papel Somerset 410g. montado sobre tabla. Mosaico compuesto por 18 ud. de 30x40cm. Dim. total 130x 220cm.

Esta pieza pone en relación los antiguos sistemas de orientación celeste -basados en astros y constelaciones-, con los modernos sistemas de posicionamiento global -basados en satélites artificiales y redes de antenas fijas en el terreno-. Una obra formada por brillantes cielos estrellados creados mediante monotipo y purpurina, sobre los que un gofrado rectilíneo que marca la red de triangulación satelital, parece dibujar el perfil de una nueva constelación tecnológica.

Mapa de Rorschach, 2017.

Pintura sobre cristal. 100X70cm.

Un mapa del mundo es una abstracción y simplificación de la realidad que define ideológicamente a la cultura que lo crea, y que trata de influir en la construción de la realidad de terceros. Hacemos aquí un guiño a los test de psicodiagnóstico, mientras aquellos suponen una mancha abierta a la interpretación, los mapas se cierran sobre si mismos.

Sólido arquimediano, 2017.

Bolas de billar intervenidas y transfer sobre madera.

15X17x17cm.

Estas bolas de billar quieren recordar a los poliedros convexos de Arquímedes, cuyo facetado múltiple permite acercarse a la idea de contener a la esfera y al plano en un mismo elemento. Al igual que hiciera Arquímedes truncando los sólidos de Platón, aquí hemos tratado sin éxito de llegar a ellos truncando bolas de billar.